A los familiares:
Llegan momentos en que la familia se enfrenta a la redefinición de sus roles y responsabilidades. Cuando un padre o una madre alcanza la vejez y presenta niveles de dependencia o discapacidad que requieren cuidados a largo plazo, sus hijos, que probablemente ya desempeñan el rol de cuidadores, deben confiar estos cuidados a establecimientos de larga estadía, conocidos como residenciales.
Este es un momento muy difícil y tenso, tanto por la necesidad de los padres de permanecer en su propio hogar, como por el malestar que sienten los hijos al no poder brindar estos cuidados de manera directa, debido a sus responsabilidades laborales y las exigencias de su propia familia.
Al elegir un residencial, hay dos pilares fundamentales a considerar: la calidad del servicio y la forma de atención hacia el residente. Ambos criterios deben estar en equilibrio, donde la calidad del servicio sea un componente esencial de la atención centrada en la persona.
Actualmente, la calidad del servicio es el factor más importante en la venta de camas en los residenciales. Los invito a investigar: ¿cómo se lleva a cabo la intervención en relación con el adulto mayor?, ¿se ofrece atención psicosocial?, ¿se realizan evaluaciones sobre deterioros cognitivos y/o demencias?, ¿se derivan a especialistas en geriatría y neurología?, ¿se desarrollan actividades físicas y lúdicas que permiten a los residentes disfrutar de una vejez activa? También, es importante conocer las libertades que tienen dentro de la residencia, entre otros aspectos.
Conocer los residenciales existentes dentro de la franja económica que la familia cuenta es un buen inicio. Consultar, preguntar, hablar con el familiar mayor, mostrarles los establecimientos, tomarse el tiempo suficiente para una decisión consensuada es el camino. Las decisiones unilaterales no son aconsejables excepto cuando el adulto mayor reviste un deterioro que no le permite tomar decisiones. Aunque parezca muy difícil se puede llegar a acuerdos.
Cuenten con nuestro apoyo para estos procesos.
A las personas mayores que requieren cuidados permanentes:
La vejez es un proceso natural que, en ocasiones, puede conllevar declives que afectan la autonomía de las personas. Por ejemplo, la disminución de la vista, el oído y el gusto, la pérdida de fuerza física, las dificultades para caminar, el aumento en los tiempos de reacción y la pérdida de memoria. Estos cambios son parte del desgaste físico que acompaña a los años vividos y no deben considerarse patologías. A menudo, es posible compensar estas pérdidas físicas aprovechando las herramientas y habilidades adquiridas a lo largo de la vida.
Para fomentar un envejecimiento activo y mantener una buena calidad de vida, es fundamental contar con el apoyo de cuidadores profesionales capacitados que puedan asistir en las actividades diarias, como la alimentación, la higiene personal y el cuidado de la vestimenta. Además, es importante que se ofrezca un entorno seguro, con actividades físicas y recreativas, así como acompañamiento en la expresión de las libertades ambulatorias.
Este tipo de atención centrada en la persona (ACP) se proporciona en residenciales especializados. Aunque la idea de mudarse de su hogar y dejar de recibir cuidados de sus hijos puede resultar difícil de aceptar, es importante reconocer que en muchos casos, los cuidadores familiares no pueden satisfacer las necesidades de sus seres queridos mayores debido a sus propias responsabilidades laborales y familiares.
Aunque esta realidad puede ser dolorosa al principio, también abre la puerta a nuevas oportunidades y vínculos sociales, garantizando espacios seguros donde se puede envejecer con tranquilidad. Visitar y explorar residenciales junto a sus familias es un paso importante hacia un envejecimiento activo y con calidad de vida.
Pueden contar con nuestro asesoramiento y apoyo.
A Propietarios de residencial:
Desarrollar un emprendimiento dirigido al cuidado permanente de personas mayore suele ser un proceso de aprendizaje prolongado y para nada fácil. Al trabajar con personas y sus necesidades requiere un nivel de formación y conocimiento de la realidad social y comercial importante, llegando a generar momentos de cansancio y agotamiento. Por este motivo, sentirse apoyado y acompañado resulta muy importante. Para lograrlo, existen las asociaciones de residenciales que cuentan con el asesoramiento gratuito a sus socios. Por parte del Estado, se puede recurrir a INMAYORES, responsables del monitoreo de políticas sociales dirigidos a la vejez y por último, se puede recurrir al MSP, sector Ancianidad donde también lograrán asesoramiento sanitario.
Existen parámetros que aseguran la vida económica y comercial de los Residenciales, así como, protocolos y pautas de funcionamiento que respetan las normativas vigentes y evitan dificultades futuras. Las exigencias son variadas: el alquiler de la vivienda a utilizar como residencial debe cumplir principios de accesibilidad mínimos, el equipo de cuidados debe cumplir ratios exigidos, la atención sanitaria y social también exige planes e historias clínicas. Por último la normativa para obtener habilitaciones conlleva diferentes exigencias.
Estamos para asesorarlos y apoyarlos en este difícil, pero gratificante camino.